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Todos sabemos que, ante un hecho de estrés, entiéndase que se exige por encima de lo normal, las personas tienden a reaccionar de distintas maneras. En nuestro rubro el estrés es una constante que no cesa nunca, solo se atenúa de momento. Estas exigencias normalizadas, van formando las respuestas a las mismas, cuestión observable en el hecho de que solemos pensar que respondemos con acciones conscientes basadas en información fáctica, pero no siempre se dispone del lujo del tiempo para reunir dicha información, o mismo procesarla con debida pericia. Acá es donde la mente de uno realiza una decisión por medio de un proceso con sistemas duales:

Sistema 1 – Instintivo

  • Rápido, automático, intuitivo
  • Requiere poco o ningún esfuerzo consciente
  • Concuerda con un paradigma basado en experiencias previas, emociones y patrones aprendidos
  • Conocido como instinto o intuición

Sistema 2 – Analítico

  • Lento, deliberado y consciente
  • Requiere esfuerzo cognitivo
  • Permite el razonamiento lógico y el análisis crítico

Entendiendo de qué se componen nuestras decisiones que tomamos a diario, vamos a enmarcar en qué contexto uno de los sistemas puede ser más efectivo que el otro. Cuando existen entornos repetitivos y predecibles, o haya que tomar decisiones bajo presión de tiempo y se constate la experiencia previa del decisor, aquí es donde el instinto toma protagonismo. Pero cuando el contexto sea nuevo (o conocido pero complejizado por factores externos), cuando ya se constató casos previos de sesgos cognitivos (confirmación, exceso de confianza, disponibilidad) o la información estadística o probabilística (análisis de riesgo) nos indica que puede tener resultados no deseados, estamos frente a una decisión del sistema analítico. Habiendo hecho una breve explicación de cómo operamos y conociendo cómo es la naturaleza humana, las decisiones en respuesta no son puras de un sistema u otro, dejando una incorporación de información hasta un cierto punto (limitado por tiempo), deviniendo en una acción hacia la opción que más pesa (por información y por instinto) en nuestra balanza de opciones.

En el momento que tenemos que reaccionar, ante la disyuntiva presentada, es donde la educación de simulación nos ayuda a reconocer y aplicar acciones, habiendo entrenado dentro de un entorno controlado. Podemos repetir situaciones, modificar pequeños factores en cada iteración, viendo cómo el alumno incorpora la variación y donde, muy importante, no hay que tener miedo de tomar malas decisiones. Las maniobras equivocadas son terrenos fértiles para identificación de variables importantes y reconocimiento de sesgos. Los invito a que con autorización de los instructores a cargo (porque el tiempo de simuladores es finito) a cometer errores, pero sean sinceros antes del hecho, traten de percibir cómo se va a dar el fallo y de ahí reformulen la acción a realizar.

Reforzando el Instinto Calibrado

Para cerrar la reflexión, es fundamental comprender que el entrenamiento en simulación no solo ejercita y perfecciona nuestro Sistema 2 (Analítico), sino que es el método más efectivo para calibrar nuestro Sistema 1 (Instintivo). Al exponernos repetidamente a escenarios controlados y observar las consecuencias inmediatas de nuestras acciones — buenas y malas — estamos construyendo el acervo de “experiencias previas” que nutren a la intuición. En la vida real, el lujo del análisis detallado a menudo se desvanece bajo la presión del tiempo y las condiciones de estrés. Por ello, es en el simulador donde, al confrontar el fallo de manera segura, preparamos a nuestro instinto para que la próxima reacción rápida sea la correcta. El verdadero riesgo reside, entonces, en la inacción o en la creencia de que la teoría sola es suficiente. Salir del miedo al error es entrar en la maestría de la decisión.

No me quiero explayar más sobre los beneficios de la simulación, porque me parece que son para ser experimentados, por lo cual voy a cerrar solo dejando algunos ejemplos de simulación a través de la historia y de otras industrias. Cada una tiene su link para indagar más a gusto de cada uno.

  1. Aviación

Empezamos con Simuladores de vuelo históricos y modernos: desde los primeros entrenamientos con Link Trainer en 1929 hasta simuladores de cabina completos que replican vuelo, turbulencia y procedimientos de emergencia. Los pilotos practican en entornos seguros antes de volar aeronaves reales.

  1. Militar y Defensa

SIMNET (1980s–1990s): red de simuladores de combate conectados para entrenamiento en vehículos y tácticas entre tanques, helicópteros y aviones.

Infantry Immersion Trainer (desde 2007): instalaciones de realidad mixta que recrean poblados enemigos para entrenamiento de infantería.

Simulaciones de operaciones especiales: recreación virtual de entornos específicos (por ejemplo, campos de batalla o instalaciones enemigas) para practicar misiones tácticas.

  1. Medicina y Salud

Simulación clínica: centros como el Hospital Virtual Valdecilla usan maniquíes y entornos virtuales para entrenar a profesionales de la salud sin riesgo para pacientes reales.

Simuladores de paciente histórico: desde modelos anatómicos de bronce en China medieval hasta muñecos avanzados con sonidos y respuestas fisiológicas. Recreando historias clínicas de pacientes para reconocimiento de diagnósticos.

  1. Gestión de Crisis y Desastres

Advanced Disaster Management Simulator (ADMS, desde 1992): plataformas de simulación de desastres naturales o modernos para entrenar a comandos de emergencia, bomberos y equipos multiagencia ante incendios, colisiones, terremotos, etc.

  1. Simulación Educativa y Organizacional (Argentina)

Empresas Simuladas en la Educación Técnico-Profesional: metodología educativa donde estudiantes recrean una empresa real, asumiendo roles de gerencia, administración, finanzas, marketing y operaciones. Este entorno simulado permite practicar toma de decisiones, resolución de problemas y trabajo en equipo antes de ingresar al mundo laboral real. Se utiliza ampliamente en escuelas técnicas y programas de formación profesional en Argentina, muchas veces con apoyo metodológico del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET).

  1. Industria y Operaciones

Simuladores para entrenamiento técnico: por ejemplo, entrenamientos con simulación para operadores de maquinaria pesada o para procedimientos de planta industrial (producción, seguridad, etc.).

Estudios de casos corporativos: simulaciones hechas por empresas como P&G o nuestra propia FUENN que representan procesos de planta para capacitar a los socios sin riesgo real para ellos, el buque o el medio ambiente.

  1. Educación y Ciencias Sociales

Simulaciones históricas en aula: actividades en las que estudiantes asumen roles de personajes históricos para debatir problemáticas como el de decisiones histórico/políticas como el ejemplo del pueblo de Yalding, Kent – Inglaterra, donde los alumnos deben decidir formar parte de alianzas y campañas del s XII, para ver cómo los resultados afectan al a su región.

Simulación en educación docente: programas que usan mundos virtuales para desarrollar habilidades docentes antes de la enseñanza real.

Saludos y nos vemos en el aula.

Ramiro Alfonso Ares. Piloto de Ultramar. Docente FuENN